Fascinantes relatos: El Pueblo Sumergido de Teques

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Tequesquite
Tequesquite

POR: RICARDO MORENO VALENCIA

Es Quauhnáhuac un valle dominado por una exuberante vegetación, lo que involucra preponderantemente la presencia de otros elementos como una fértil tierra, el recalcitrante sol que la baña y una graciosa geografía, con cañadas y grandes extensiones que forman paisajes idílicos. Como imágenes para ilustrar calendarios y cromos postales.

Tequesquite
Tequesquite


Además de todo esto, al valle lo dominan leyendas y relatos de todo tipo, explicando no sólo la geografía del lugar sino también el pensamiento de sus pobladores, siempre en reconciliación con la madre naturaleza: según la imaginería popular, las montañas Iztaccíhuatl y Popocatépetl, son en realidad una princesa depresiva y su vigilante guerrero, a quienes los dioses volvieron volcanes, cubriéndolos de nieve.
Otra historia narrada por la tradición oral asegura que las hondas barrancas que serpentean de norte a sur esta tierra en realidad son los surcos provocados por la micción de un menospreciado gigante, quien venció en una desigual batalla un ogro diabólico que había impuesto sacrificios humanos a los pobladores.
El ogro bueno enfrentó al malo, se dejó engullir y, desde las entrañas lo atacó con piedras filosas y lo destrozó, eliminando con esta muerte las penas a los habitantes de Quauhnáhuac. Aparte de cansado, debió salir sucio de aquellas entrañas, por lo que al verlo con ese aspecto y sus ropas en deplorable estado, los agradecidos pobladores le ofrecieron un agasajo de regular calidad, a medias, debido a su aspecto.
Una segunda vez fue mejor agasajado, cuando hubo cambiado sus ropas y estaba limpio. Entonces se dio cuenta que en realidad la apariencia era lo más importante para los habitantes de Quauhnáhuac, por lo que se alejó y, con sus orines, evitó su persecución, motivada por el robo de un tambor. Ya libre, subió al cerro del Tepozteco y accionó el tambor, en señal de victoria.
Así se explican los fenómenos geológicos y de la naturaleza, entre los habitantes de este valle, tan dados a creer en relatos de dioses, ogros y milagros. Coexisten otros relatos que, en el caso específico del lago de Tequesquitengo, representan todo un reto a los escépticos y sus posibles prejuicios: que cuando baja el nivel del agua se puede ver la cruz que remata una iglesia, justo en el centro del lago. O bien la siguiente historia: el lago existe porque unos malos hacendados, en venganza contra los primeros pobladores de la región quienes no quisieron tomar el trabajo ofrecido, desviaron los cauces naturales de agua para inundar el pueblo y entonces, ya sin terruño, no tendrían otra opción que tomar las labores de la Hacienda.
El auténtico valor del libro El pueblo hundido de Tequesquitengo Pasado y proyección de un pueblo, elaborado por la editorial Pino 17 es haberse enfrentado a esos relatos y los consecuentes prejuicios de los pobladores para revelar, con bases científicas, si hay veracidad en la leyenda de que existe un pueblo hundido en las profundidades del lago más conocido de Morelos. Y más allá de todo esto: cuál fue el origen de este llamado cuerpo hídrico, el de mayor concentración de agua dulce en el centro del país.
El trabajo forma parte de la colección Morelos de la A a la Z, incluye también una visión contemporánea del polo turístico en que se ha convertido Tequesquitengo, el de mayor proyección económica en la entidad morelense.
El resultado de esas investigaciones es claro: el lector puede tener en sus manos, ante sus ojos, una luz que ilumine el camino hacia la historia de este sitio caracterizado por la presencia del tequesquite, una sal mineralizada que se utiliza desde la época prehispánica en la gastronomía local, hasta las fascinantes historias de quienes surcan el cielo, por encima del lago y cuya vista alcanza el valle de Quauhnáhuac, sus habitantes y sus fascinantes relatos.