Artesanías de Morelos: Los cuexcomates

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La mañana amaneció un poco brumosa, pero aún así, el volcán Popocatépetl se dibuja perfectamente en el horizonte del oriente de Morelos. Avanzo rápidamente por una moderna carretera que conecta a Morelos con Puebla, aunque mi destino es más cercano… Jantetelco, un bello pueblo con gran historia en Morelos, de aquí salió el Padre Mariano Matamoros para unirse a José María Morelos en la lucha por la independencia de México y convertirse en el héroe del Estado.

Los cuexcomates son un símbolo de prosperidad
Simbolismo de fertilidad y abundancia

Al llegar al crucero de Amayuca doy vuelta a la derecha (al sur), quiero visitar la zona arqueológica de Chalcatzingo y comprar una preciosa artesanía que sólo he visto por fotografías… Los Cuexcomates.

La palabra cuexcomate viene del náhuatl “Cuezcómatl”, que significa “granero o almacén de pan”. Pero otros autores lo definen como “olla de barro”, para darle un significado de “abundancia” o “fertilidad”.
Desde antes de la época de la Revolución, los campesinos utilizaban los cuexcomates para guardar sus granos, principalmente de maíz, la cosecha más importante y base de su alimentación. De ahí que la función más importante de éste fuera conservar este grano para su posterior consumo. Los cuexcomates originales tienen una altura de 3 a 6 metros y están diseñados de tal forma, que los animales no pueden acceder al interior.
En la comunidad de Chalcatzingo, donde aún se pueden apreciar cuexcomates originales, se han retomado la imagen de estos depósitos para hacer piezas artesanales en miniatura, las cuales se han convertido en objetos preciados.
Actualmente, un grupo de artesanos en Chalcatzingo se encarga de elaborarlos. El presidente de este equipo artesanal es Saulo Carrales Pavón, quien ha ganado muchos concursos del certamen Arte Popular Morelense.

Cuando ubicamos al grupo de artesanos en la comunidad de Chalcatzingo, nos maravillan los cuexcomates en miniatura que en esos precisos momentos están produciendo, poco a poco van tomando forma en las hábiles manos de los morelenses; un poco de barro, piedrecillas, zacate e hilo son los materiales… el resultado, una obra de arte, realmente ha valido la pena este rápido viaje al pasado campirano de Morelos.