Sensibilidades de realizar una entrevista personal

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Bárbara Benítez en cabina Factor 4
Bárbara Benítez en cabina Factor 4

POR BARBARA BENITEZ

Recuerdo esos nervios latentes de la primera vez que realicé una entrevista para radio. Sabía que tenía la plena convicción de crear un estilo diferente, auténtico y único que captara el interés de la audiencia.
Pudiera parecer de primer momento, una tarea no demasiado difícil, pero si queremos que el contenido de la entrevista capte la atención y provoque interés, es fundamental, lograr conectar de forma empática con el entrevistado.
Efectivamente, las mejores entrevistas se van dando con el tiempo, la experiencia que vamos adquiriendo es nuestra mejor aliada. Cada entrevista representa un cúmulo de aprendizaje personal y profesional, que se convierte en experiencia pura y en una habilidad que se va desarrollando.

Bárbara Benítez con Víctor Manuel Contreras
Bárbara Benítez con Víctor Manuel Contreras


A través de la entrevista podemos conocer mejor a un personaje, lo que representa o el mensaje que quiere transmitirnos. Es una herramienta frecuentemente utilizada en el proceso de la comunicación social.
La entrevista es un género periodístico muy dinámico y ameno, es un diálogo entre o más personas, que responde al formato de pregunta-respuesta. Está considerada como una de las fórmulas más ágiles para dar a conocer una información o para profundizar en el conocimiento de los hechos, sus causas y sus consecuencias.
Existen diversas clases de entrevistas y la que me ha fascinado explorar es la de carácter individual y personal, que son las más abiertas, amplias y penetrantes.
Además, son las más efectivas para lograr el grado óptimo de confidencialidad, lo que, en última instancia, deriva en la obtención de respuestas más precisas.
Asimismo, la comunicación que se establece entre ambos interlocutores es más viva y el entrevistador capta tanto el lenguaje oral como el corporal del entrevistado, y vaya que todo nuestro cuerpo es un gran canal de comunicación, porque podemos percibir su sentir a través de la expresión de su cuerpo, la empatía que se establece permite sentirnos tan cómodos que cuando menos lo pensamos, todo fluye de forma inesperada y tan natural.
Aunado a agregarle el toque de poder realizar una entrevista no estructurada o informal, donde me permite realizar una serie de preguntas a manera de conversación, en el que no hay una estandarización formal de seguimiento a un cuestionario previamente elaborado.
Sí, también es importante considerar y diseñar un cuestionario con preguntas claves, que son muy recomendables para encaminar el diálogo y evitar olvidos, nunca te puedes fiar de la memoria, ya que incluso la más extraordinaria, te puede traicionar por los nervios, la tensión o el estrés que se genere y se notaría que no tienes una próxima pregunta en la mente, por ello la relevancia, de elaborar unas preguntas que te sirvan de guía.
Al escuchar con atención, nos permite entender, hilar bien las ideas y otras preguntas nacerán espontáneamente en el curso de la entrevista y, por lo general, suelen ser más interesantes que las anotadas, ello lo descubrí y le concede un toque “auténtico y natural” al diálogo que se establece con cada entrevistado. Al principio seguía un orden de preguntas estructuradas, con el paso del tiempo me di cuenta, que las mejores eran las que surgían espontáneamente cuando escuchaba a mi entrevistado.

Bárbara Benítez en cabina Factor 4
Bárbara Benítez en cabina Factor 4


Tener un conocimiento previo del personaje es fundamental, así como saber hacer preguntas concretas abiertas que nos permitan conocerlo.
Uno de los secretos para realizar una entrevista cordial y que el entrevistado se sienta cómodo, sobre todo, cuando es primera vez que le conocemos, hay que saber romper ese hielo, por lo tanto, es necesario establecer un pequeño diálogo relajado que no guarde relación directa con la entrevista, esto le hace sentir en un ambiente agradable y de confianza. Nos ayuda a crear un vínculo directo con el entrevistado.
Se genera lo que se conoce un feedback receptivo-expresivo. Esta actitud empática no interpreta, aunque sí intenta captar los sentimientos que hay detrás de las palabras del que habla, no valora, no juzga, sino que respeta la libertad del entrevistado.
Ser empáticos significa ponerse en el lugar del otro, respetar su libertad, respetar su intimidad, no juzgarle nunca, aceptarlo como es, aceptarlo tal y como quiere llegar a ser y ver al otro desde sí mismo y no desde nuestras necesidades o problemas.
Otro aspecto importante y habilidad del entrevistador como ya lo había enunciado es saber escuchar, representa la acción más importante para lograr una buena entrevista. Es esencial prestar atención a la respuesta que nos ofrece el entrevistado, ya que un error muy común es que cuando se enuncia la pregunta y mientras le contestan tan sólo se preocupa de pensar cuál será la siguiente pregunta que va a formular.
De igual manera, es preciso realizar un contacto visual directo con el entrevistado, mirarnos a los ojos en una entrevista o en un diálogo, denota que le das importancia al entrevistado y a lo que te comunica el interlocutor, cuando escuchamos una entrevista por radio, eso no lo notamos la audiencia, pero cuando escuchamos y observamos una entrevista por televisión y otros medios digitales o plataformas sociales, donde hay una cámara de por medio, esa acción de ese contacto que establecemos con el interlocutor es muy notable y créeme que el propio entrevistado nota la importancia que le das.
Mirar a los ojos denota una acción de seguridad y confianza propia en el que entrevista y ello lo percibirá el entrevistado, es requerido desarrollar este hábito para que las entrevistas tengan ese matiz de naturalidad; en el caso de entrevistas personales y con temas de sensibilidad y calidad humana, es todo un reto cada personaje que entrevistamos. Todos tenemos personalidades, sensibilidades y expresiones de emociones diversas y de formas que no imaginamos. Lograr conectar de forma respetuosa con esa sensibilidad es un auténtico arte.
¿Te imaginas entrevistar a un personaje tímido y que le cueste trabajo abrirse?, oh! Recuerdo esa experiencia con un importante servidor público en el Estado, incluso me dijo… “Pregúntame lo que quieras, te tengo bien estudiada”… Dije ¡maravilloso! Y oh vaya mi sorpresa, cuando llegó el momento de preguntar no imaginaría que le causaría tanta tensión contestar cosas personales, hubo silencios y el diálogo no fluía como a mí me gusta. Es aquí donde surge la incógnita mental y al aire: ¿Cómo le haré para que esto fluya? Observaba atentamente la situación y nunca me paralicé. Me di cuenta entonces que siempre debemos ser seguros en lo que hacemos, mostrar nuestro profesionalismo y tener la capacidad de improvisar para conversar con seguridad y darle la confianza que necesita al entrevistado. Mirarlo para que la conversación pueda fluir poco a poco. Finalmente, corrieron los 30 minutos más largos de su vida… Y ¿quieres saber este final? Ja ja ja!!… Se levantó inmediatamente de la silla, casi como con un brinco involuntario y me dijo: “Ha sido la entrevista más difícil de mi vida”, sabía que no mentía, su cuerpo delataba su sentir, estaba sudando y los nervios no podían ocultarse, las preguntas sin duda, le habían removido muchas de sus emociones contenidas y que le era difícil expresar y lo comprendí. Me dijo por favor me hubieras preguntado de los temas que ocurren en el Estado, le dije que el contenido de mis entrevistas era conocer precisamente esta parte humana que no muchos nos atrevemos a hablar con naturalidad. Estoy consciente que se requiere de valor para hablar de estos temas sensibles y que nos conllevan a un autoconocimiento.
Realizar entrevistas de carácter personal y mostrar nuestro lado humano y sensible, no siempre resulta tan sencillo para el entrevistador y menos si nunca hemos hecho contacto previo con nuestro entrevistado, debe haber una atmosfera de confiabilidad para que el diálogo surja, nos vienen a la mente los prejuicios y tantas preguntas: ¿Por qué yo habría de abrir mis emociones, sentimientos, actitudes y defectos con una desconocida y en una entrevista de radio? ¿Quién me escuchará? ¿Contesto con veracidad? ¿Qué pensará la gente de mí? Ciertamente podemos sentirnos como vulnerados o desnudos sensiblemente en una forma metafórica. No estamos acostumbrados a hablar de nosotros, a veces quizás desconocemos las respuestas a las interrogantes que realizo, ellos permanecen cavilando, por lo que es válido contestar “No lo había pensado”, “No lo sé”. Somos humanos perfectamente imperfectos y esta es la parte bella que me gusta explorar. Observo, comprendo y continúo la entrevista con nuevas preguntas que hagan sentir cómodo al entrevistado.
Es todo un reto realizar entrevistas en vivo y ante una cámara, porque muchas cosas como estas pueden suceder al aire, y otras también, por ejemplo que te suene el celular en ese momento!!! Ja ja ja, la primera vez que me sucedió, me desconcentró por completo de mi entrevista, me puse nerviosa, tuve que silenciarlo, porque seguía sonando. Me disculpé públicamente, rectifiqué ese error humano y continué con la entrevista. Nada debe deternos!
He aprendido que para que una entrevista sea exitosa se requiere:
Formular una guía de buenas preguntas
Contacto visual
Improvisar
Conversar con seguridad
Hacer lucir a nuestro entrevistado
Empatía
En algunas ocasiones, el entrevistado está acostumbrado a querer saber el contenido de las preguntas que se le harán, pero considero que enviar las preguntas exactas puede quitarle esa naturalidad a la entrevista, aunque si podríamos compartirle una guía de lo que conversaremos.
Hay entrevistas que nos marcan y que nunca olvidaremos por las emociones que se viven cuando las realizamos. La experiencia de entrevistar a un alto servidor público, fue una desbordante catarsis de emociones, conocer sus orígenes, su esfuerzo y su historia de éxito nos permitió saber que efectivamente es un hombre altamente sensible, de fina calidad humana y mejor humano.
Podríamos pensar que se desenvolvió fácilmente por la gran experiencia que tiene en los diversos medios de comunicación en los diferentes cargos que ha ocupado a lo largo de su vida, y quizás sí, todos los días hay aprendizajes, pero la entrevista no tenía otro objetivo más que hablar de él y con gusto y formalidad como le caracteriza aceptó la invitación.
Te confieso que si poseo una habilidad empática para realizar y direccionar estas entrevistas, comenzamos hablando de su origen, su familia y ello me permitió saber muchos aspectos de su infancia, aquélla que quizás no te la hubieras imaginado, porque inevitablemente todos esos recuerdos llegaron a su mente, sus ojos comenzaron a llenarse de agua y una lágrima que quería ocultar, escurrió por su mejilla… Respiró profundamente, se hizo el silencio y lo miré sin juicio alguno y con sumo agradecimiento a su confianza, porque este acto no se realiza en cualquier lugar ni con cualquier persona.
La entrevista se dio con suma confianza, tranquilidad, empatía y con mi mejor habilidad de escuchar, él pudo hablar de temas personales que hacía mucho no recordaba y mucho menos conversaba, me di cuenta de esa gran sensibilidad que posee. Te diré algo… Previo no había dialogado de esta forma con el entrevistado, llegó corriendo a la cita porque venía de un evento del Sur del Estado y pudimos comenzar en punto gracias a su formalidad.
Me doy cuenta cuando mis entrevistados se sienten cómodos en mis entrevistas, el tiempo pasó rápidamente, fueron casi 45 minutos de conversación y no sentí su transcurso, los altos niveles de audiencia me permitieron concederme más tiempo al aire, esto era el mejor indicador de que la entrevista causó gran interés e impacto en el gusto de la gente.
¿Te sigo contando? Terminó el programa y nos despedimos de la plataforma social, pero ¿qué crees? El entrevistado siguió platicando conmigo en cabina, sabía que tenía esta necesidad de sentirse escuchado. Su equipo le esperaba afuera, sabía que tenía una agenda llena de actividades a cumplir ese día. No obstante, era indudable que no quería irse, continuaba hablando. Y yo seguía observándolo y le expresé mi profundo agradecimiento por permitirme su confianza.
Transcurrieron otros minutos, lo mejor de esa entrevista fueron esas palabras que me dijo al despedirse: “Me hiciste recordar lo que hacía mucho no traía a mi mente” “Has hecho mi día, fue como una entrevista terapéutica, me voy muy feliz a continuar mis actividades”.
Sentí efectivamente su sensación de alegría y gratitud por permitirle hablar de él. Representó una experiencia tan grata, que siempre que me ve, me saluda con aprecio y es inevitable que recordemos aquélla entrevista, y me dice con una cordial sonrisa “hagamos otra entrevista”.
Estas son algunas de las satisfacciones latentes de esta experiencia como entrevistadora, que me causa una gran pasión e inspiración desarrollarla y que sea el medio para que las personas conozcan esta parte reservada y sensible de diversas personalidades de Morelos, México y el mundo.
Indiscutiblemente, la habilidad de entrevistar con naturalidad se desarrolla con el tiempo, no sucede nada si nos equivocamos, somos humanos, si lo hacemos, rectifiquemos en su momento. Es bien sabido, que no todo es perfecto, luego entonces, ello le da precisamente ese toque de humanidad a la entrevista. Se aprende más de las equivocaciones que de los aciertos.
La mejor entrevista es aquella que permite a la audiencia sentirse en medio de una conversación, ¿Cómo nos damos cuenta de ello? Porque la gente interactúa a través de las plataformas sociales, llama o nos envía mensajes por diversos medios, ese es nuestro mejor termómetro de saber que nuestro trabajo es aceptado.
Recuerdo que hace unos pocos años las entrevistas eran herramientas para profesionales como periodistas y conductores de radio y televisión.
Hoy, el acceso a diversos medios de plataformas y redes sociales nos permite a todos enriquecer nuestra estrategia de contenidos con ellas. El mundo de la comunicación crece día a día, se va transformando y nosotros también.